Por :Cástulo Martínez Arica , Chile
Cuenta la Biblia que mientras una familia dormía, vino su enemigo y
sembró maleza entre el trigo, y se fue. Al día siguiente, al descubrir
lo
que había pasado, el dueño de casa dijo: "Un enemigo ha hecho
esto".
En Chile, historiadores adulones y escritores poco apegados a
investigar por sí mismos, se han encargado de tergiversar la historia
para
que la verdad sea opacada, así como cuando el trigo es opacado por la
maleza.
Casos en que la verdad histórica ha sido--en el pasado cercano y en
el
presente--empañada con interpolaciones interesadas, hay por montones,
y
tabularlos todos daría para un libro. Por ahora, algunos ejemplos
representativos bastarán.
Se ha vuelto popular entre políticos y académicos recalcar que
nuestro
país no le debe nada a Bolivia, y los más recientes presidentes
chilenos han
mostrado un total desinterés por descerrajar los grilletes que mantienen
el
enclaustramiento terrestre de Bolivia. Pero esa es una actitud reciente; son
más los gobernantes chilenos que han simpatizado con esta desgracia que
aflige a Bolivia, y, de hecho, han procurado llegar a una solución por
medio
de cederle una carretera que conecte la frontera boliviana con el Océano
Pacífico soberanamente, donde pueda construir un puerto propio. Pero
esta
información se ha mantenido camuflada por la maleza que una casta en
Chile
se preocupa que el pueblo chileno se mantenga perennemente desinformado en
estas materias. Considere lo siguiente:
Don Pedro de Valdivia, el primer gobernante que tuvo Chile, desde el 11 de
junio de 1541, en que un cabildo abierto de Santiago lo nombró Gobernador
de Chile, hasta el 26 de diciembre de 1553, fecha en que fue apresado y
ajusticiado por fuerzas mapuches.
Valdivia tenía muy buenas razones para estar agradecido de la Audiencia
de Charcas. Él vivía en la antigua Bolivia, donde disfrutaba de
un alto
estándar de vida debido, en gran medida, a la mina que poseía
en Porco. Por
eso, cuando se presentó ante su jefe don Francisco Pizarro para pedirle
autorización para emprender la conquista de Chile, éste le dijo
que "se
espantaba cómo quería dejar lo que tenía, que era tan bien
de comer como él
y aquella mina, por emprender cosa de tanto trabajo". Este bienestar que
disfrutaba Valdivia en la antigua Bolivia es corroborado por uno de nuestros
grandes historiadores:
"Sin embargo, Pedro de Valdivia sentíase estrecho, ahogado y casi
infeliz en
aquella ociosa opulencia; por manera que cuando su Jefe y Señor Francisco
Pizarro fue, a fines de 1539, a visitar las provincias del Callao o el Alto
Perú, salióle Valdivia al encuentro a orillas del lago Titicaca,
y poco más
adelante, en el primer alojamiento estable, que fue en la hondonada donde
hoy existe La Paz, dióle aquel el título que le pedía de
descubridor de la
comarca que entonces corría con mayor prestigio entre los conquistadores".
(Benjamín Vicuña Mackenna, "Vida de Pedro de Valdivia",
1866)
Obviamente las simpatías del primer gobernante de Chile estaban con
La
Audiencia de Charcas, de la cual nacería después Bolivia con un
extenso
litoral propio. En aquel tiempo aún a nadie se le había ocurrido
la
peregrina idea de que Bolivia, o su antecesora, habían nacido sin acceso
soberano al mar.
Don Bernardo O'Higgins Riquelme. Gobernó Chile desde el 16 de febrero
de
1817 hasta el 28 de enero de 1823. Amigo personal del Mariscal Andrés
Santa
Cruz, sus simpatías estuvieron con la Confederación Perú-Boliviana.
Escribió
al presidente Joaquín Prieto, al general Manuel Bulnes, y a otros para
protestar por la intención portaliana de destruir a la Confederación.
Al
igual que su padre, estaba consciente de que el despoblado de Atacama estaba
fuera del territorio chileno.
En una carta enviada al presidente norteamericano James Monroe, el 5 de
enero de 1820, dijo: "Desde Bío-Bío hasta Copiapó,
ningún enemigo exterior
pisa la tierra". El Director Supremo de Chile estaba consciente de que
Copiapó era el límite norte de Chile.
En otra carta, fechada el 20 de agosto de 1831 en Lima, escrita durante
su exilio, y dirigida al capitán Coghlan de la Marina Real Inglesa, dijo:
"Chile viejo y nuevo se extiende en el Pacífico desde la bahía
de Mejillones
hasta Nueva Shetland del Sur en latitud 65º sur".
Él abdicó a su alto
cargo en Chile en enero de 1823, y Bolivia nació
como República independiente el 6 de agosto de 1825. Hasta esa fecha,
aun no
surgía la teoría de que Bolivia, o su antecesora, la Audiencia
de Charcas,
carecía de litoral propio. Pero, si ese hubiese sido el caso, no puede
haber
ninguna duda de que O'Higgins abría sacado nuevamente su espada para
luchar
contra tamaña injusticia.
Don Domingo Santa María González.
Gobernó el país desde el 18 de septiembre
de 1881 hasta el 18 de septiembre de 1886. Cuando fue Ministro de Relaciones
Exteriores, tuvo activa participación en los planes chilenos para derrocar
al gobierno del presidente Hilarión Daza, eliminando así el último
bastión
boliviano que impedía que se perpetrara el inicuo despojo de litoral
de
Bolivia, lo que finalmente se llevó a cabo. Sin embargo, Santa María
recapacitó, y, siendo un hombre muy inteligente y muy culto, comprendió
que
esa injusticia tenía que ser reparada, y que le correspondía a
Chile
hacerlo. Sus esfuerzos por reparar, en algo, el despojo cometido, crearon lo
que se ha denominado "la política boliviana", que ha tenido
muchos
connotados seguidores hasta la fecha.
En una carta fechada el 3 de diciembre
de 1879 le dice al ilustre
jurisconsulto chileno, don José Victorino Lastarria:
"Dueños nosotros de todo
el litoral boliviano y de todo el departamento de
Tarapacá, debemos forzosamente dar un respiradero y una puerta de calle
a
Bolivia, colocándola entre el Perú y Chile, puesto quede otra
manera la
sofocaríamos y la compeleríamos a buscar anexiones con el Perú
o la
República Argentina. Es menester interesarla en su propio provecho, así
como
s menester también que nuestra posesión de Tarapacá pierda
su carácter
militar".
En otra comunicación escrita
en noviembre de 1880, dirigida al Ministro
de Guerra en Campaña, don Rafael Sotomayor Baeza, insiste en el tema.
"No olvidemos que no podemos
ahogar a Bolivia. Privada de Antofagasta y de
todo el litoral que antes poseía hasta el Loa, debemos proporcionarle
por
alguna parte un puerto suyo, una puerta de calle, que le permita entrar al
interior sin zozobra, sin pedir venia".
En una subsiguiente carta al Ministro
de Guerra en Campaña, fechada el
1º de diciembre de 1880, le dice:
"¿En qué situación
queda esta República despojada de todo litoral [...]? Mal
haríamos [...] creyendo que por sólo nuestra voluntad, y sin consultar
otro
interés que el interés nuestro, vamos a poder alterar el mapa
americano".
Posteriormente, siendo ya Presidente
de Chile, el señor Santa María
prosiguió en sus esfuerzos de reparación del daño hecho
a Bolivia; hizo todo
lo que pudo de su parte, pero los intereses de los grupos económicos
chilenos y anglochilenos no estaban dispuestos a soltar la presa. Pero el
hecho irrefragable de que este Presidente de Chile, antes, durante, y
después de su mandato procuró ceder a Bolivia una salida soberana
al Océano
Pacífico por territorio ahora en posesión de Chile.
Don Gabriel González Videla.
Gobernó desde el 4 de octubre de 1946 hasta el
4 de septiembre de 1952. De espíritu práctico, quiso pasar por
sobre la
vocinglería sentimentalera, y entró en conversaciones confidenciales
con el
presidente boliviano Enrique Hertzog, y luego con su sucesor, don Mamerto
Urriolagoitia para buscar una fórmula que pusiera término al encierro
terrestre de Bolivia. El señor González Videla cuenta en sus memorias
que la
fórmula que ellos encontraron consistía en "ceder a Bolivia
al norte de
Arica una faja de terreno de un ancho de diez kilómetros, contigua a
la
frontera peruana que correría del litoral hasta el límite, para
que Bolivia
se pudiera comunicar con el Océano pacífico a través e
su propio territorio
y pudiera construir su puerto. A cambio de ello, porque este cesión requería
una compensación, Bolivia permitiría que se aprovechara el agua
del lago
Titicaca para generar energía hidroeléctrica que podría
ser utilizada en las
provincias chilenas de Tarapacá y Antofagasta". ("Memorias",
Editorial
Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 1975)
Sin embargo, cuando, debido a una
infidencia del presidente
norteamericano Harry Truman, con quien el presidente González Videla
había
conversado sobre el tema, estas conversaciones llegaron al conocimiento de
la opinión pública, la oposición en Chile, alentada por
aquellos grupos
económicos que temían que sus intereses resultaran perjudicados
con esta
solución, atacó ácidamente al Gobierno. Por otra parte,
en Bolivia surgieron
voces en contra del proyecto, y el Perú, para variar, se opuso
terminantemente a este arreglo.
Aunque este esfuerzo tampoco prosperó,
nuevamente queda en evidencia
que un Presidente de Chile hizo todo lo que pudo por ceder a Bolivia una
solución práctica, y con soberanía, al enclaustramiento
de Bolivia.
Don Eduardo Frei Montalva.
Gobernó desde el 4 de septiembre
de 1964 hasta el 24 de octubre de
1970. Mantuvo conversaciones reservadas con su contraparte boliviana para
resolver el problema marítimo boliviano. No se ha dado a conocer estas
conversaciones, y, muy probablemente hay evidencias de ellas en los archivos
personales del presidente Frei Montalva, esperando ver la luz del día
para
beneficio de todos los que sostienen su pensamiento sobre este tema. Sin
embargo, algo se puede percibir en una carta fechada el 1 de septiembre de
1996 que el destacado intelectual boliviano, Dr. Remo Di Natale, hizo llegar
al entonces Presidente de Chile, don Eduardo Frei Ruiz-Tagle, cuando el
gobernante chileno asistió a la Reunión del Grupo de río,
que se realizó en
Cochabamba, Bolivia. La carta del Dr. Di Natale dice en una de sus partes:
"Este padre suyo, señor
Presidente, tomó durante su prestigioso gobierno la
decisión de devolverle a Bolivia una salida soberana, y si tal propósito
no
se cumplió fue debido a que el general boliviano Ovando Candia derribó
del
poder al Presidente Luis Adolfo Siles Salinas, con quién celebraba la
negociación. Indudablemente, usted debe conocer por lo menos algo de
dicha
gestión que tuvo carácter reservado.
"Si no estuviera de los detalles,
pude preguntárselos al propio Dr. Luis
Adolfo Siles Salinas y a su delegado personal, el Dr. Jorge Rojas Tardío;
ambos están vivos, gozan de gran lucidez y memoria extraordinaria; podrán
ellos, además, proporcionarle referencias concretas acerca de las
personalidades chilenas que participaron en las conversaciones.
A la espera de que seamos beneficiado
con la publicación de documentos
relacionados con los esfuerzos del ex presidente Frei Montalva por llegar a
una solución al ya más que centenario enclaustramiento boliviano,
nos
quedamos con esta información entregada por el Dr. Di Natale.
Don Salvador Allende Gossens. Después
de un arduo proceso de elecciones
democráticas, el Congreso chileno lo eligió como Presidente de
Chile, el 24
de octubre de 1970. Asumió el mando el 3 de noviembre de 1970. Muere
el 11
de septiembre de 1973, como consecuencia de un golpe de estado dirigido por
una Junta Militar.
Era solamente lógico que
sus innegables ideales bolivarianos y
americanistas lo impulsaran a terminar con la iniquidad que se había
cometido en el pasado contra Bolivia, y decidiera preparar una fórmula
de
arreglo. Algunos políticos y ministros de su gobierno han aludido al
tema,
dejando entrever que el Dr. Allende tenía intenciones de ceder a Bolivia
una
salida soberana al Océano Pacífico. Para el beneficio de la historia,
sus
intenciones quedaron consignadas en diversos documentos oficiales. Por
ejemplo, en su primer mensaje al Congreso, el 21 de mayo de 1971, el
presidente Allende dijo:
"Este gobierno ya ha tenido
la ocasión de lamentar que nuestras relaciones
con la República de Bolivia se mantengan en una situación anómala,
que
contradice la vocación integracionista de ambos países. Estamos
unidos a
Bolivia por sentimientos e intereses comunes. es nuestra voluntad dar todo
lo que esté a nuestro alcance a fin de normalizar nuestras relaciones".
("Documentos de Política Exterior del Gobierno de la Unidad Popular",
Ministerio de Relaciones Exteriores, Santiago, Chile, 1971)
Las conversaciones reservadas entre
ambos países habían progresado en
este sentido, y, como resultado, se tenía prevista una reunión
de alto nivel
en Cochabamba para octubre de 1973, en la que se trataría de encontrar
una
fórmula definitiva para resolver el enclaustramiento de Bolivia. Pero,
el
abrupto término de su mandato presidencial en septiembre de 1973, abortó
esta reunión, que, dado la buena disposición de ambas partes para
llevar
estas conversaciones a feliz término, bien pudo haber puesto fin al problema
marítimo de Bolivia.
Junta Militar Chilena de septiembre
de 1973. Por medio de un golpe de
estado, que derrocó al presidente Allende Gossens el 11 de septiembre
de
1973, una junta militar integrada por cuatro miembros de las Fuerzas
Armadas, inició su gobierno. El general Augusto Pinochet Ugarte, a pesar
de
que fue el último en integrarse a la junta, y con vacilaciones, terminó
por
tomar el control, el cual no soltó sino hasta el 14 de diciembre de 1989,
fecha en que se efectuaron elecciones democráticas, cuyos resultados
dieron
el triunfo al candidato de la Concertación, señor Patricio Aylwin
Azócar.
En relación con la demanda
marítima boliviana se efectuaron promisorias
negociaciones tendientes a ceder a Bolivia una salida soberana al mar por el
borde norte de Arica, en cuya terminal los bolivianos podrían construir
un
puerto propio. Nunca antes se había llegado a un punto tan cerca de obtener
la anhelada solución a este vergonzoso problema. Pero finalmente todo
se
frustró debido a la oposición del Perú y a la intransigente
exigencia
chilena de compensación territorial.
Pero, una vez más, queda
la evidencia innegable que un gobernante
chileno quiso terminar con la mediterraneidad forzada de Bolivia.
Don Patricio Aylwin Azócar.
Siendo el primer Presidente de Chile, después
del régimen militar, gobernó desde el 11 de marzo de 1990 hasta
el 11 de
marzo de 1994, fecha en que traspasó el mando a su sucesor. En relación
con
la demanda marítima boliviana, no manifestó interés en
estudiar el asunto.
Al contrario, en octubre de 1990, a bordo del avión presidencial, él
dijo:
"Chile no tiene ningún
problema fronterizo pendiente con Bolivia, y el Grupo
de Río carece de autoridad para tratar asuntos limítrofes o el
de la
mediterraneidad de ese país". (Diario "La Tercera", 14
de octubre de 1990)
Don Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Siendo
elegido como Presidente de Chile en las
elecciones del 11 de diciembre de 1993, gobernó hasta el 16 de enero
del
2000, fecha en que se efectuaron elecciones para dar paso a otro candidato
de la Concertación, que le sucedió en el cargo.
No hizo ningún gesto visible
de querer entrar en conversaciones con las
autoridades bolivianas para buscar alguna solución que pusiera término
al
encierro terrestre boliviano. Él también sostenía que no
hay nada pendiente
con Bolivia.
Don Ricardo Lagos Escobar. Asumió
la Presidencia de Chile el 11 de marzo
del 2000, y, hasta el momento de escribir estas líneas, sigue en el cargo.
en lo que parece una constante en estos tres gobiernos de la Concertación,
él ha dicho que no hay nada pendiente con Bolivia. Hombre muy culto,
habla
inglés con absoluta soltura, sus amigos le regalaron la "Historia
de Chile",
de don Diego Barros Arana. Esperemos que su tiempo le permita leerla para
darse cuenta de cómo se ha tergiversado la historia en Chile.