EMANCIPACION Y CONTRA HEGEMONIA EN BOLIVIA:
ESTRATEGIAS
PARA DESTRUIR LA DOMINACION K' HARA
Hoy en día, en Bolivia se ha impuesto una
lucha por el poder tanto a nivel
material como a nivel subjetivo. Esta disputa parte del reconocimiento de que en Bolivia existe
una distribución desigual del poder, en
particular, del poder simbólico.
En
ese sentido, lo que se busca desde una visión indígena es destruir la
dominación simbólica del mundo k' hara, es decir, la legitimidad de la
representación subjetiva de lo "boliviano" y lo
"occidental".
De esa manera, negando la legitimidad de lo
boliviano y de todo aquello en lo que se sostiene, se intenta destruir el poder
simbólico que hace que los excluidos y marginados acepten el orden de las cosas
existente: el estado colonial republicano.
En las acciones del gobierno se visibiliza
la intención de identificar de manera sistemática diversos sistemas de relaciones vinculados a la
reproducción del poder, esto con el objetivo de invertir las relaciones de dominación.
No
se trata por tanto de una democratización social del poder, sino de que los
dominados de antes, hoy en el poder, construyan una red de relaciones que Le permitan
gobernar de manera absoluta en el tiempo. Los excluidos y dominados pasan a ser
los dominadores y los dominadores de ayer pasan a ser los excluidos y dominados
del presente. Para ello, a partir de la identificación de
los "campos"* en los que se asientan las relaciones de poder se busca invertir
las relaciones de dominación. Esta operación no es única, sino diversa y
específica, pues cada campo es particular.
A pesar de esa diversidad, lo que se busca
en todos los casas es derrumbar las jerarquías y eliminar los desequilibrios generados por la economía de
mercado y la democracia liberal, bajo el criterio de descolonización,
emancipación y contra hegemonía.
Los campos constituyen un sistema de líneas
de fuerza: esto es, los agentes o sistemas de agentes que forman parte de él
pueden describirse como fuerzas que, al surgir, se oponen y se agregan,
confiriéndole su estructura específica en un momento dado del tiempo.
Esta operación es global pues abarca los
campos: religioso, cultural, económico, político, artístico, científico, salud,
intelectual, internacional, entre otros.
EI intervenir de manera generalizada en
estos campos pasa por la construcción de un "ojo sociológico del poder", que
emula la reproducción de un "nuevo panóptico", donde los excluidos
del presente son sometidos a la mirada del poder "indígena"
(inteligencia de las Fuerzas Armadas).
Para realizar esta operación se trabaja en
una doble dimensión de la realidad social: objetiva y subjetiva. En un primer
momento, se descarta al Estado colonial republicano, sus instituciones, el sistema político, el
sistema de partidos, sus representantes, sus mecanismos y sus operadores. Esto,
con el objetivo posterior de crear a través de la Asamblea Constituyente las nuevas estructuras objetivas indígenas (espacio de posiciones) que les permitan influir
sobre las interacciones y representaciones de la sociedad en general.
En
un segundo momento, se esta introduciendo a través de los movimientos sociales
las categorías de percepción y de apreciación (disposiciones) que estructuran sus
acciones y estructuran sus representaciones (tomas de posición).
Entre ellas están las nociones de descolonización, lucha
latinoamericana de los pueblos, predominio indígenas, revolución
democrática cultural, estado social comunitario, movimientos sociales
(lo colectivo sobre lo individual), lucha contra el imperio (contrahegemonía),
lucha contra las transnacionales, lucha antioligárquica, entre otros.
Estratégicamente,
sin embargo, la ruptura epistemológica del poder se ha de dar como consecuencia
de la quiebra objetivista de las instituciones del antiguo regimen
(Poder Judicial, poder Legislativo, Corte Nacional Electoral,
Superintendencias, entre otros), así como de sus figuras simbólicas, Lideres
de partidos, ex presidentes, ex dirigentes, empresarios, propietarios de medios de comunicación,
etc...
De
este modo, todo símbolo de poder del antiguo régimen debe ser destruido,
aniquilado, arrasado, y sus representantes humillados, perseguidos,
vilipendiados para mostrar la fuerza del nuevo poder. Se trata entonces de
crear en la percepción individual y colectiva, el sentimiento de inevitabilidad
del nuevo orden emergente y la consiguiente necesidad de subordinación a las
nuevas relaciones de dominación.
EI origen de las relaciones de dominación
colonial republicana
EI tomar conciencia e identificar las relaciones de dominación de la
sociedad k' hara se constituye en la pieza fundamental para comenzar un proceso
emancipatorio y descolonizador.
Esta primera tarea sirve para analizar los
diferentes campos sociales y como estos se relacionan con la reproducción del
poder K'hara. A partir de estas dos operaciones se esta en
condiciones de trazar una estrategia orientada a
subvertir tales relaciones de dominación y tejer otras tanto materiales como subjetivas.
Bolivia es un Estado fallido pues hasta el momento no ha logrado construir un
Estado Nacional. La exclusión de la población indígena es el factor que ha hecho
inviable la construcción de un estado nacional en Bolivia. Este hecho no solo responde a que es la población
mayoritaria del país, sino a que es también el soporte económico del Estado.
La paradójico es que en un país mayoritariamente indígena se construyó un
Estado contra lo indígena. Se consolida un Estado sin nación, un estado carente
de la fuerza indígena, creado al
margen de ellos y contra ellos. En esa medida, este Estado jamás pudo
pensarse nacionalmente y mucho menos plantearse el desafío de ser en el mundo.
Este Estado no acabado se estructuró sobre
un modelo de dominación, el cual tiene su origen en el periodo colonial, ejercido sobre la
población indígena. Este modelo se baso materialmente en el control de los
cuerpos indígenas en las minas y el campo, en la servidumbre y en el proceso de
desterritorialización. En el plano subjetivo, en la estigmatización del idioma, la espiritualidad andina y
la definición de la condición inferior de lo indígena.
Para que este modelo funcionara se realizó la repartición
de tierras a través de las encomiendas, el trabajo forzado en la mita, en la
hacienda y en las labores de servidumbre
domestica, incluido el derecho de pernada. Asimismo, se infravaloro el idioma originario y se extirpo las idolatrías
con la evangelización.
De esta manera, se produjo un proceso de enajenación
de derechos políticos, sociales, económicos y culturales. No solo se expropio los bienes materiales a los
indígenas, sino su propia
subjetividad, su alma.
LA GUERRA CULTURAL
Quitar el alma a los k' haras
La destrucción del poder simbólico cultural
es fundamental para la creación de nuevas relaciones de dominación indígenas.
En esa medida, el principal obstáculo a enfrentar esta vinculado con las
actitudes y comportamientos de los K'haras (mestizos, clases medias, medias
altas y empresariales) que reproducen los valores y códigos culturales de lo
"boliviano" y lo "occidental", esto es las relaciones de dominación tradicionales.
En este "campo" de batalla los
símbolos culturales son fundamentales, pues al estar vinculados a la
reproducción del poder fortalecen o debilitan una determinada percepción de los
agentes sobre la sociedad y el mundo y de como este se halla ordenado.
Se
trata entonces de modificar el conjunto de los esquemas de percepción, de
apreciación y de acción inculcados por el medio social a los
"bolivianos". Para ello será necesario debilitar el capital
cultural de la sociedad k' hara: modificar el valor del idioma español,
relativizándolo frente a los idiomas indígenas, obligando
su aprendizaje en las instituciones publicas, incorporándolo
en los medios de comunicación alternativos,
atravesando la nueva reforma educativa con sus contenidos (violencia simbólica).
EI
debilitamiento del capital cultural de la sociedad k' hara, a su vez, pasa
necesariamente por colocar en un plano de incertidumbre el valor del
conocimiento de la sociedad occidental, expresado en el conocimiento científico
de los profesionales y su importancia. De ahí
que se tenga que mostrar que el conocimiento y el valor meritocratico tradicionales no son valorados
en la nueva sociedad, o en su defecto son infravalorados.
Consiguientemente,
según los nuevos códigos será mucho más meritorio ser dirigente sindical
o social que tener títulos profesionales o de
especialización. La sobrecualificacion en este nuevo escenario es doblemente negativa:
uno porque no se reconoce el valor de ese proceso de formación y dos porque los
niveles de retribución al trabajo intelectual son sumamente bajos (Se elimina
de esa manera la diferencia entre el trabajo intelectual y manual).
Los
mensajes al respecto son claros: si antes el mecanismo de reclutamiento en el
sector publico era de carácter profesional y afín al área de
desempeño, hoy en día las autoridades tienen que reflejar mas el signa étnico y
social: un aymará en el cargo de Canciller y una trabajadora del hogar en la
cartera de Justicia. Esta operación se orienta mostrar a la clase media
fundamentalmente el lugar subalternizado e infravalorado que ocuparan en este
nuevo orden, a partir de criterios de discriminación
racial y social.
En
esta misma línea de razonamiento, no son valorados los procesos de institucionalización en el Estado.
Estos según, la nueva visión reflejan el conocimiento tradicional y la organización
jerárquica de la burocracia, ocasionando desequilibrios técnicos Y salariales
can los funcionarios públicos no institucionalizados.
La
cooperación internacional es también identificada como
la responsable de los mayores desequilibrios en el sector publico.
No
solo por el hecho de reproducir los rasgos del personal institucionalizado, sino por
profundizarlos, ya que los funcionarios de la cooperación
internacional son mejor remunerados,
desarrollan cierta expertise en sus áreas de competencia, influyendo de esa
manera en las decisiones publicas.
A
ello se suma el hecho de que se ha identificado a la cooperación internacional como la trinchera de
las familias tradicionales que detentaron el poder
económico y político. Es decir, el lugar donde los hijos y parientes de tales
familias se posicionan, reproduciendo el poder
tradicional de la sociedad k' hara y del mundo occidental.
La
estrategia para subvertir este "campoli de influencia occidental es la de
reducir los salarios de los funcionarios de la cooperación
internacional que trabajan con el Estado y
quitar su margen de influencia en las definiciones de política publica,
desconociendo el conocimiento acumulado. En suma se trata de subalternizar a la
cooperación internacional al nuevo Estado,
despreciando el trabajo desarrollado desde esta esfera y negando su contribución
al país.
Estas
acciones, sin embargo, tienen también otra intencionalidad, mostrar las
nuevas relaciones de dominación en el cuerpo
de la clase media, inscribir en la mentalidad de los anteriores privilegiados del
aparato publico el sello del desprecio y la discriminación,
tal como la sufrieron los indígenas por falta de educación y capital social
(relaciones sociales) .
Este proceso de derrumbe de lo que hasta hay
se conoció como la sociedad k'hara tiene un objetivo de poder muy concreto:
quitar el alma a la sociedad mestiza y blanca. Los mecanismos utilizados
apuntan a desestructurar las bases materiales y subjetivas que lo sostienen,
principalmente a aquellos referidos a la valoración de la clase media y de los
profesionales.
Ser
humillados, infravalorados, maltratados económicamente, quitarles sus
referentes sociales y culturales, constituyen las piezas del engranaje del
poder para quitarle el sentido de vida a la clase media, su sentido de
existencia, haciéndolos manipulables y sin identidad. Desconocer la utilidad de
sus servicios, conocimiento y experiencia es
la mejor manera de matar su alma.
Escuela
y poder
Estas operaciones, sin embargo, no tienen el alcance que puede proporcionar el ejercer la violencia simbólica indígena de
una manera concentrada y condensada en el seno de los centros de enseñanza. Es
en la escuela, por tanto, donde se librara la disputa por los usos sociales de
la cultura, como capital e instrumento de dominación simbólica.
Para esta visión, la escuela no es un lugar donde
se transmiten conocimientos de manera neutra, sino el ámbito donde se impone la cultura K' hara social mente legitima hasta el momento. Con la nueva reforma
educativa se trata por tanto de subvertir la acción pedagógica, en tanto violencia
simbólica, que inculca los valores de la
sociedad tradicional y occidental.
Ello
se plasma en las propuestas de incluir el conocimiento de los 30 pueblos
originarios, la inclusión del idioma nativo en la región
donde se encuentre la escuela, el conocimiento de la espiritualidad andina en
contra posición a la religión católica y otras de corte occidental y el proceso
de alfabetización en el área rural.
Una forma de borrar las asimetrías entre el
campo y la ciudad, a su vez, se traduce en la eliminación de la distinción
entre el profesor rural y el urbano. Acción que busca revertir la noción de
inferiorizacion de lo rural respecto de lo urbano, igualando de ese modo el valor
entre campo y ciudad.
Tradicionalmente se ha visto a la educación como un mecanismo de ascenso social
y lugar a partir del cual se tejen las relaciones interfamiliares de poder
político y económico.
Con
la eliminación de las diferencias entre las escuelas publicas y las privadas, a
través del concepto de "escuela única", se busca no sólo anular el
privilegio de una educación de mejor
calidad para los que cuentan con recursos económicos, sino romper el andamiaje
social y organizacional de reproducción del poder
político y económico.
Andinizacion de la fe o epitafio de la religión católica
EI campo de la religión es, al igual que el
de la escuela, uno de los sistemas mas complejos y de mayor dificultad para el
proyecto indígena de disputa del poder simbólico. La iglesia católica, si bien
es cierto, es el núcleo del proceso de colonización ejercido sobre la población
indígena, se ha consolidado históricamente en la sociedad boliviana y es parte
de los valores culturales de k' haras e indígenas.
La
religión es vista como el símbolo máximo de la dominación occidental. Ejerce un
poder que mas allá de lo terrenal se ejerce sobre el alma de los pueblos, de
ahí que sea identificada como nociva y corrosiva para el nuevo proyecto de dominación total.
Su peligrosidad radica no solo en el hecho
del peso específico que tiene en la opinion publica, pues cuenta con el porcentaje mas alto de credibilidad
ciudadana, sino por el hecho de representar el símbolo de la organización
jerárquica de la sociedad, principalmente la religión católica, en las
Relaciones entre el hombre y dios, sino también entre los hombres.
Es, asimismo, una de las entidades
colectivas que trasciende las identidades étnicas, sociales, económicas, de
genero y generacionales, convirtiéndose de ese modo en el principal factor de
desorganización del nuevo orden que busca una sociedad organizada en
colectividades, comunas,
diferenciadas social y étnicamente
(corporativas).
Se trata entonces de una supra colectividad,
basada en hombres individuales, que atraviesa alas otras colectividades, la
cual no puede ser controlada políticamente desde un punta de vista étnico y,
mas aun, niega la cosmovisión del los pueblos originarios.
De esta manera, al impulsar un proceso de
desoccidentalizacion del Estado, se trata de romper can el mayor símbolo de la fe de
occidente, el corazón de la cultura occidental: jerárquica, e individualista.
GUERRA POLITICA
Uso
selectivo de la crueldad política
Bajo la lógica de subversión simbólica desde
el Estado, se identifica el campo político del sistema de dominación k' hara
como aquel que articula a la anterior elite política tradicional, el sistema de partidos, la Corte Nacional Electoral y los medios de comunicación.
La
estrategia utilizada para invertir las relaciones de dominación en
este campo se desarrollan a través del desmontaje de la democracia, la
"criminalizacion de la oposición", la
"judicializacion de la política" y la
generación de una estructura alternativa para la emisión de información y
construcción
de sentidos colectivos.
La
principal tarea para invertir las relaciones de dominación en el
campo político pasa por negar los códigos y valores de la democracia
occidental. Esta se basa en la fragmentación del poder a través de la formula
una persona un voto. Su núcleo es individual Y ese es el principal factor a
neutralizarse por parte de la nueva relación de dominación. La democracia por
tanto no debe ser individual, sino colectiva, no se legitima por el voto sino
por la capacidad de movilización de los
movimientos
sociales (abolir lo individual para imponer lo colectivo).
Se
llega de este modo a concebir un concepto de democracia instrumental, sometida
al arbitrio del poder, el cual definirá el
límite de lo legal y lo legitimo de acuerdo a la "interpretación" del
sentimiento del pueblo. No hay reglas, ni valores para esta nueva democracia
subordinada al poder, solo instrumentalidad y manipulación, será solo un medio para justificar el
poder.
EI
desmontaje pasa entonces por identificar a los enemigos del proyecto indígena
emancipador y descolonizador: los líderes de la oposición política. Para ello,
apela a ataques directos a autoridades Y ex autoridades, en unos casos con el
objetivo de afectar su credibilidad y
presionar una renuncia y en los otros asociándolos a la cultura
"patrimonial" y de corrupción del pasado.
En
esa medida resultan emblemáticos los esfuerzos contra autoridades del Servicio Nacional de Caminos, Corte
Nacional Electoral, Lloyd Aereo Boliviano, Fiscales de la Republica. La judicializacion de la política,
asimismo, se vuelca contra los ex presidentes de la republica y Líderes de
partido a los que se busca "esqueletos en los armarios", "trapos
Sucios", para reabrir procesos judiciales concluidos o en
su defecto abrir nuevas.
1...
Con
ello no solo se busca aniquilar la oposición sino también mostrar la
"dignidad" y valentía de la nueva elite política
"vengadora", la cual se encargara de defenestrar la imagen de
cualquier posible alternativa de oposición política.
Acciones que necesariamente deberán contar con su correlato social, pueblos
originarios y movimientos sociales que deberán participar simbólicamente en todos
los actos políticos (fiesta, desfile, vigilia y chicotazos). Con ello se cumple
la sentencia de "dignidad en la elite y regocijo en la multitud.
Utilizando
la misma política realista de los Estados Unidos, anclada en la estrategia de
"dominación de espectro global", busca crear un concepto unipolar del
poder, disuadiendo a todo germen interne de disidencia, disenso y resistencia a
no enfrentar la fuerza de la política indígena (chicotazos, golpes y juicios) y en ultimo caso,
movilización de los movimientos sociales, fuerza policial y militar.
Los
magos de la imagen de poder
La otra herramienta fundamental para
desconstituir los esquemas de percepción sociales sobre el poder y la política
es el manejo de los medios de comunicación.
A diferencia de la comunicación
interpersonal, donde es posible para una persona tener un largo dialogo, la
comunicación a un publico masivo requiere símbolos que puedan abreviar ideas
complejas que son comprensibles para mas personas.
En esa medida, mientras que la coerción es
ejercida por los movimientos sociales, la justicia y los aparatos de represión,
la manipulación y la persuasión se desarrollan maestramente a través de la
utilización de diversas habilidades y recursos comunicacionales.
EI
impacto mediático y simbólico, consiguientemente, es prioritario para la agenda
gubernamental. La imagen de poder se construye con cada evento político y cada
partido de fútbol del Presidente de la Republica (lo popular), con la
utilización de fechas simbólicas, la utilización de las Fuerzas Armadas y la
Policía para los "spots" televisivos del gobierno, la utilización de
los fines de semana y horarios de madrugada para
marcar la agenda mediática de información de la semana.
En
cada evento político de impacto, el Presidente no debe estar solo, debe estar
acompañado de la multitud (indígena - popular), mostrando que tiene el poder de
las masas, de los movimientos sociales, quienes son reclutados organizados y
transportados por el gobierno a los lugares de concentración. La movilización
permanente se entrecruza en esta estrategia como requisito de la participación
de los movimientos sociales en la política.
Mientras
ellos se movilizan las decisiones se toman en la cúpula.
Debe
mostrar, asimismo, en los eventos internacionales que es un líder
excepcional. Para ello, con el objeto de cubrir sus /imitaciones, debe primero que
nada mostrar su condición indígena y la situación de humillación que han
sufrido los pueblos originarios, para luego mostrar su
"dignidad" increpando a los poderosos.
Esta
operación pasa incluso por la vestimenta y el español mal hablado, que se
convierten en una ventaja como símbolo de su condición popular. A ello se
acompañaran movilizaciones de las organizaciones sociales
alternativas y antiglobalizadoras, las cuales son utilizadas para consolidar la
imagen de poder internacional del Presidente
"indígena".
Estas
artes ilusorias muestran un gran manejo mediático manipulatorio. No solo se construye
una imagen de poder personalizado, sino que se avanza en la lucha del poder
simbólico, frente a masas que a pesar de no cambiar su situación económica se
sienten orgullosas con los discursos altisonantes y las poses de dignidad de un
"mitimae" quechua en tierra aymara.
Para
contrarrestar el poder económico de los medios de comunicación
privados y su poder para construir las percepciones colectivas en el
campo y la ciudad, se genera una cadena de radios populares que trabajen
monopolicamente en la construcción de un sentido colectivo indígena anti
k'hara. Para ella, son buenos los militares cubanos y venezolanos que vestidos
de animadores sociales y médicos muestran, al igual que la cadena TELESUR, las bondades de la revolución
latinoamericana. EI derecho a la palabra par tanto deberá ser expropiado a los
detentadores del poder oligárquico y sus instrumentos: los periodistas. En esa medida,
la /libertad de expresión es nociva, porque no garantiza el eco de las palabras
del Presidente, porque puede ser germen de disenso y apoyo de formas
alternativas de poder al modelo indígena.
Estos
mecanismos de subversión institucional se complementan con
la manipulación discursiva. Esta será capaz de construir la imagen del
"enemigo": de la elite política tradicional, la oligarquía cruceña
y el imperio. Todo lo que salga mal al
gobierno se vuelca sobre estos nefastos enemigos. Son "unos cuantos"
y "no representan a nadie". Se debe hacer escarnio y mofa de ellos para
divertir al pueblo.
Parece jocosa, pero es parte de una
estrategia de los magos extranjeros de la palabra. Asimismo, se dicotomiza la relación entre lo bueno y
lo malo. Lo bueno será expresión de lo indígena popular, de los patriotas, defensores de los
recursos naturales, los nacionalizadores, los pobres, los excluidos, los que pusieron los muertos, los marginados que
ahora tienen el poder.
En contra partida serán los enemigos los
antinacionales, los vende patria, los enemigos de la nacionalización de los recursos
hidrocarburfferos y naturales, los autonomistas que quieren fracturar al país, son los ricos de
antes, los defensores del imperio y de las transnacionales, los que tuvieron el poder por mas de 20 anos, aquellos que deben ser
castigados.
Esta batalla mediática no tiene tregua ni
cuartel pues se inicia en la campana electoral para ganar la presidencia,
continua con la gira presidencial antes de su posesión oficial, con la nacionalización de los
hidrocarburos y en el último periodo con la asamblea constituyente.
EI colofón de estos juegos de la palabra se
localiza en la construcción de la identidad colectiva de lo indígena. Se trata
de un juego donde se desea destacar "diferencias notorias", que
enfrenta a los indígenas contra los otros grupos. Es un proceso de construcción
de identidad a la contra.
No
se trata de un grupo nacionalitario subordinado en el seno
del Estado que busca su reconocimiento, se trata de un grupo que ha tomado el
Estado y quiere imponer una identidad indígena como proyecto único
multihomogenizador, es por tanto un proyecto nacionalista o multinacionalitario.
Para
ello, el juego de poder utiliza el apego a la identidad étnica y comunitaria
como factor de articulación política e ideológica. Utiliza en su estrategia
discursiva el doble discurso: incendiario, nacionalista agresivo,
intimidatorio hacia adentro y de solicitud de
"apoyo para gobernar" en el exterior, solicitando apoyo y
comprensión para la situación de la población indígena. En esta estrategia hay
algo borroso, que no se ha explicitado, es precisamente el doble componente
contrahegemonico y descolonizador del proyecto estatal indígena. Es decir, la
búsqueda de un orden institucional social y comunitario a partir de un
"Liderazgo ideológico
cultural" de clave étnica. Tal proyecto
asimila consiguientemente la relación entre dirección ideológica (hegemonía,
sociedad civil) y dominación político - militar (dictadura sociedad política)
del "bloque histórico" cocalero indígena popular.
GUERRA
ECONOMICA
Destrucción
y creación del capital económico
Los recursos materiales, el capital económico,
son centrales para el análisis de los esquemas de dominación que se reproducen
en la sociedad boliviana. Estos recursos han servido al potenciamiento de la
burguesía creada a partir de la revolución nacional de 1952, la cual parió un
empresariado dependiente del Estado y por ello mismo se constituye en uno de
los principales soportes del sistema de dominación k' hara oligárquico.
Quitar
a ese empresariado y a las clases medias sus recursos materiales (cerrar
mercados y reducir salarios respectivamente), en una
palabra empobrecerlos, se constituye en una estrategia para anular su capacidad
de influencia en relación al poder y al Estado.
Para
ella, es imprescindible anular el peso del empresariado individual, la
propiedad privada (tierras, bienes inmuebles), la influencia del dólar
americano y la capacidad de acumulación, ahorra y generación de riqueza del empresariado y la clase
media. Con tales acciones se romperán los mecanismos
de reproducción de las asimetrías y desequilibrios sociales, generados por
el capital económico.
Las acciones ya impulsadas para alcanzar tales objetivos se vinculan al proceso
de nacionalización de los recursos naturales y de sectores estratégicos, la
revolución agraria, el control del bolsín, el bloqueo de las redes de vinculación
comercial empresariales y nacionalización de la banca.
En
contra partida, se reorientaran los recursos del proceso de nacionalización de los
hidrocarburos hacia YPFB, como partera de una nueva burguesía colectivista, la
redistribución de tierras a comunidades y no a personas, la reducción del peso
del dólar americano y la creación del
Tratado de Comercio de los Pueblos. La nacionalización en este marco
se convierte simbólicamente en la destrucción del mito del poder transnacional. Desde la toma
simbólica del pozo petrolero de San Alberto en el Chaco tarijeño, que atesora
más del 9o% del gas y petróleo de Bolivia, y de las gasolineras en las ciudades
por las Fuerzas Armadas y la Policía, el discurso oficial ha tomado como
bandera la refundación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia.
Crear
la imagen de la muerte del proceso de capitalización y cubrir con una
comunicación borrosa el hecho de que esta nacionalización no expropia
nada, constituyeron parte de la estrategia mediática para posicionar en la gente la idea
de una agresiva medida del gobierno.
Sin
embargo, esta "nacionalización" busca en lo
concreto recaudar mayores recursos para el Estado, los cuales sin embargo
deberán dirigirse a la refundación de YPFB, que tiene la misión de convertirse
en la partera de una nueva burguesía indígena popular.
Si bien el problema de la tierra es real, en
la medida que cerca del 9l% de las tierras cultivables esta en manos de 300 o
400 familias, la solución que se ha planteado no atiende a solucionarlo desde un punta de vista
económico, por el contraria, se lo hace desde una perspectiva política.
EI manejo mediático y el discurso oficial
volcado violentamente sobre los grandes terratenientes, han cubierto el hecho de
que tal reforma se concentra en las haciendas improductivas, terrenos agrícolas
no utilizados, no habiéndose orientado esta política a un proceso de
expropiación de tierras como tal.
Sin embargo, las acciones y las palabras deben
cumplir una función simbólica para la nueva elite en el poder. Deben crear la
imagen de un cambio del mundo, con lo que se asegurara soporte político para la Asamblea Constituyente en la que se apuesta por un cambio de la institucionalidad del Estado, el proceso de destrucción material del antiguo
orden.
La
que si se hace evidente es que esta nueva revolución agraria no pasa por la
propiedad individual, sino por la propiedad colectiva de la tierra, la cual
debe ser administrada por comunidades trasladadas
desde diferentes parte del país.
Se trata, como en el incario de encomiendas estatales para
ocupar terrenos extraños y por conquistarse. Desde un punta de vista político,
obviamente, son migraciones que perforan el dominio tradicional de la tierra y alteran las relaciones sociales, políticas y
económicas de las zonas elegidas como polos de penetración étnico territorial.
Los
nuevos cocanis o la "burguesia" cocalera.
EI
corazón del nuevo "bloque histórico" en el poder es el sector
cocalero. Este sector conjuntamente la población indígena constituyen la
vanguardia del nuevo bloque revolucionario,
que
en alianza estratégica con los sectores mas duros con capacidad de movilización
(mineros cooperativistas, juntas vecinales de EI Alto y maestros rurales) e
intelectuales, posibilitan la unidad entre gobernantes y gobernados, dirigentes
y dirigidos, intelectuales y masa. Como corazón de este bloque, los caleros no
solo deben empoderarse políticamente sino también económicamente. Para ello
como estrategia de enriquecimiento y capitalización se luchara para
que
la hoja de coca sea retirada de la lista I de la Convención Única
de Naciones Unidas sobre Estupefacientes de 1901. De ahí que,
como en los otros campos de batalla se debe
despenalizar
y desestigmatizar la hoja de coca y modificar sustancialmente el enfoque de la
lucha contra las drogas, convirtiendo a la hoja de coca en un tema productivo
de desarrollo integral, alejado de la problemática de las drogas.
EI
retirar la hoja de la coca de la lista I de Estupefacientes
busca mas allá de la retórica cultural e histórica, abrir los mercados legales
de la hoja de coca y de sus derivados, convirtiendo a este producto en uno de
los de mayor potencial económico, concentrado monopolicamente en las regiones de Chapare y Yungas
de La Paz.
Esta
apertura significaría dar un fuerte impulso al proceso de industrialización de
la hoja de coca, que a su vez incidiría en la capitalización económica del
sector cocalero, sentando las bases para la creación de una nueva burguesía
agro exportadora parida desde el Estado, que sustituiría la del
oriente.
Esta estrategia tiene correlato con el
intento de crear redes de productores originarios (empresas comunitarias) que
den sentido y consistencia a la idea del Tratado de Comercio de los Pueblos. Estas redes orientadas a la
producción, cultivo y exportación de productos originarios (quinua, camélidos,
textiles, etc.) se desarrollaría a través de las redes del "Comercio Justo", con lo que
el empresariado comunitario también será parido desde el
Estado, en desmedro de las iniciativas individuales, las cuales no son parte de
la agenda gubernamental. Tales acciones, asimismo, permitirían
construir redes económicas de comercialización alternativas a las del comercio internacional neoliberal y sus condicionamientos legales e institucionales como parte de una lucha
contrahegemonica planetaria.
CONCLUSION
La
lucha por el poder en Bolivia es total, no solo abarca el control de las
instituciones del Estado y de la sociedad,
sino que busca el control de la subjetividad de los individuos, el mundo de la
construcción de las percepciones colectivas, relaciones de sentido, se
trata, par tanto, de una guerra fundamentalmente cultural y simbólica.
Es evidentemente una lucha impulsada desde
el Estado y paradójicamente orientada a su propia aniquilación. EI Estado
colonial y republicano ha sido tomado por la multitud indígena y popular y a
partir de él se arremete contra todo lo que sea soporte de las estructuras de
dominación precedentes: cultura, política, economía, sociedad.
Con ello se ha instaurado una guerra de
posiciones en diferentes frentes, pero fundamentalmente en el ámbito social.
La toma de organizaciones sociales, sindicales, cívicas y toda forma asociativa se
constituyen en una estrategia que trata de hegemonizar la sociedad.
Por su parte, la lucha en los
"campos" de poder abarca a todas las personas y organizaciones económicas, sociales,
políticas y culturales, consolidando de esa manera un proyecto de dominación de
espectro global a nivel nacional.
La
lucha simbólica del poder impulsada en esta ultima etapa tiende a quitar al
mundo k' hara, boliviano occidental, la legitimidad de su existencia, es decir,
su razón de existir socialmente, la razón que justifica su existencia, su forma
de vida.
Quitarle
al k' hara su capital económico, social, cultural y político se convierte par
tanto en una estrategia de poder mucho mas incisiva y sutil. Empobrecer al k '
hara, romper sus relaciones sociales y mecanismos de
ascenso y reproducción social, menospreciar la formación académica, sus meritos
y reconocimientos, así como destruir sus referentes simbólicos de pertenencia
nacionales (himno, bandera, etc.), todo ello busca quitarle su
sentido de vida.
En el terreno de la política, sin embargo,
si bien el proyecto "indígena" es multidimensional y se implementa en varios frentes de confrontación,
las sedimentaciones culturales muestran que son fortalezas aun pétreas, a pesar del
derrumbe institucional del estado colonial republicano.
En
esa medida, conquistar el alma de los k' haras será una tarea ardua, pues estos
no renunciaran de manera voluntaria a su forma de vida, a su mundo y sentido de
vida. La única vía posible, consiguientemente, es la impulsada a través de la Asamblea Constituyente.
Este
escenario permitirá por tanto derrumbar
objetivamente los soportes simbólicos de la cultura k' hara y la forma de
organización del Estado y de la sociedad. A partir de esta
operación, al menos en teoría, se piensa que se allanara el camino de la conquista
de su alma e identidad, se lo hara invisible, no reconocido social, cultural,
económica, ni políticamente, se los hara "insignificantes".